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Una chaqueta que esconde el rostro es polémica en Inglaterra

C.P.Company/Cortesía
Rostro oculto: chaqueta masculina en cuero a la izquierda y en algodón a la derecha. En el recuadro se señala la polémica capucha.

Maria Alice Rocha
Pernambuco, Brasil

La fiebre de la moda a del fin de año inglés, por increíble que parezca, no fue un nuevo zapato, un nuevo modelo de vestido, ni tampoco un juguete sensacional, sino una chaqueta masculina que está dando que hablar y quitando el sueño a mucha gente.

Lanzada a mediados de la década del 80 por la sofisticada empresa italiana C.P. Company en homenaje a los pilotos de carrera de la década del 20, la googles jacket (chaqueta con anteojos de protección, en inglés) es la fiebre del momento.

La chaqueta posee todos los detalles de las que utilizan los adeptos a las aventuras: bolsillos utilitarios, impermeabilización, colores que se confunden con el paisaje y aislación térmica. Pero su diferencial es el agregado de una capucha que puede ser cerrada totalmente para proteger no sólo la cabeza, sino todo el rostro.

Para algunos fanáticos de la prenda, el modelo es ideal para enfrentar el gélido frío actual del hemisferio norte, así como para la práctica del alpinismo, esquí u otros deportes extremos. Pero para el público en general, el modelo ya recibió el apodo de "burca masculina", visto que la misma esconde todo el cuerpo y deja apenas los ojos expuestos detrás de una tela plástica.

A pesar de que la versión original de la marca C.P. Company cuesta cerca de 600 libras esterlinas, y no es accesible para muchos, es posible adquirir la prenda en sus versiones invierno (en cuero) y verano (en lino).

El modelo fue ampliamente difundido por el miembro del grupo de rock Oasis, Liam Gallagher. Pero ya se convirtió en una preocupación para la sociedad y la policía británica ante el fenómeno de ventas de la prenda con la llegada de la versión popular en las tiendas de la marca Projekts NYC con precios de poco más de 60 libras.

En realidad, la sociedad británica ha enfrentado muchas dificultades con los jóvenes delincuentes, y en algunos ambientes ya existe la prohibición de uso de capuchas y gorros, habida cuenta que los mismos ocultan los rostros en una eventual investigación de las imágenes de las cámaras de seguridad.

Pues bien, el debate respecto de la prenda de vestir ya comenzó. La policía teme que este furor convierta la chaqueta en el nuevo uniforme de los adolescentes yobs (apelativo actual para jóvenes agresivos, que en el pasado ya fueron famosos con la denominación de hooligans). Las encuestas sobre si la prenda debe ser retirada de las tiendas y prohibida en las calles están a todo vapor.

Realmente no parece ser nada agradable interactuar con personas que parecen salidas de un ataque nuclear aún cuando sea por sus máscaras de protección contra gases tóxicos, recordando que el Reino Unido está envuelto en dos grandes conflictos mundiales en la actualidad: Irak y Afganistán.

Para algunos entrevistados respecto de este tema, el aspecto es intimidatorio, y la sensación es que debajo de la chaqueta siempre habrá un delincuente. Para otros, el uso de un sombrero, una bufanda y un par de anteojos puede ofrecer un ocultamiento equivalente.

Es cierto que a la cultura ASBO (sigla para Anti-Social Behaviour Order, una especie de ley para castigar a los individuos de comportamiento antisocial) le gustó esta moda, principalmente por haber llevado el asunto a debate como el nuevo sueño de consumo navideño en el Reino Unido. La demanda fue mayor que la oferta del mercado...

Pero existe un punto que parece necesitar profundización. Mientras la prenda desfilaba por las pasarelas y era usada por unos pocos y famosos, no se tienen noticias de cuestionamiento alguno respecto de sus características antisociales. Pero en la medida en que la chaqueta se transformó en un estilo, y se hizo accesible a las demás clases sociales, generó el alboroto en torno de su potencial amenaza a la seguridad nacional.

¿Cuál es el límite de la libertad de expresión individual?

Maria Alice Rocha está doctorada en moda en la University for the Creative Arts de Rochester, Inglaterra, es profesora e investigadora de moda, vestuario y consumo en la Universidade Federal Rural/PE.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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