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"Es modernización, no escalada militar"

EFE
"Brasil llegó a un punto en el que no podía retrasar la modernización de sus fuerzas armadas ni un minuto más, sobre todo si quiere seguir manteniéndose como líder militar en la región", afirma Stocker.

Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos

Cinco submarinos, uno nuclear, 28 aviones de combate rusos Sukhoi SU 30-MK y casi 40 helicópteros multifunción son las nuevas adiciones al arsenal militar sudamericano. Los propietarios del nuevo armamento, Brasil, Venezuela y Chile, han sido señalado de haber iniciado una carrera armamentística en la región. Y aunque el presidente venezolano Hugo Chávez atribuye el aumento del gasto militar de su país a la expansión de la presencia militar estadounidense en el subcontinente como consecuencia del tratado militar entre Colombia y los Estados Unidos, para Mark Stocker, economista de defensa y uno de los principales analistas del International Institute for Strategic Studies, Chávez es uno de los principales responsables de la escalada militar. Las compras de armamento, asegura sin embargo Stocker, en diálogo con Terra Magazine, no llegan todavía a niveles preocupantes y tienen por ahora la función de modernizar del obsoleto arsenal con que contaban hasta ahora los países del sur.

Muchas voces durante la cumbre de UNASUR coincidieron en señalar que en América del Sur se está dando una carrera armamentística. Y las causas parecen ser dos. La primera es la tracción que el gobierno de Hugo Chávez tiene sobre el de Rafael Correa en Ecuador, por un lado. Y por otro, el incremento en la presencia militar estadounidense en la región luego del acuerdo con Colombia. ¿Cree que estas son hipótesis de trabajo válidas para comprender el fenómeno?

Creo que el acuerdo entre Colombia y los Estados Unidos es demasiado reciente como para considerarlo un factor dominante en este fenómeno. De hecho, recién se firmó el mes pasado y se conoció un poco antes, hace apenas dos meses. Claramente este acuerdo es parte del mapa de la región, pero creo que nos equivocaríamos si pensásemos que es la causa detrás de las compras de armamento.

Yo creo personalmente que hay varias maneras diferentes de comprender este proceso. Durante varios años las fuerzas armadas en América Latina contaron con muy poco dinero para gastar en armamento. Muchos de estos países debieron operar con equipamiento arcaico, de 30, 40 y a veces 50 años de antigüedad. El gasto de defensa no era para nada prioritario. Lo que pasó fue que al tiempo en que por un lado Venezuela comenzó a gastar más dinero en defensa y mejorar su capacidad militar, se generó una necesidad en algunos de los vecinos de la región de actualizarse también. Se hizo claro de algún modo que era necesario modernizar las propias fuerzas militares, tomar la iniciativa y mejorar el equipamiento de una vez. Es posible decir que diferentes problemas estratégicos en la región como el rol de Venezuela o las bases militares estadounidenses en Colombia tienen un rol en este tema, pero también hay que pensar que debido al envejecimiento de los arsenales, se volvió crucial comenzar a gastar un poco más en esta área. Ambos temas, además, se han dado prácticamente al mismo tiempo.

¿Por qué el incremento en el gasto ha comenzado entonces en 2003? Puesto que entre 2003 y 2008 el gasto en armamento se ha duplicado.

Creo que puede tener que ver con afianzamiento del proyecto de Chávez, que entró al gobierno en 1999 y con el boom de las economías de la región, que entraron en una fase de crecimiento desde el 2003. De cualquier modo, si se compara el gasto militar de América Latina en relación con el Producto Bruto Interno, esta relación se ha mantenido prácticamente igual. En 2003, en toda la región, el gasto en equipos de defensa era de alrededor del 1,35% del producto. En 2007, que es la última medición que tenemos, el gasto militar en la región representó aproximadamente el 1,30% del producto bruto interno latinoamericano. O sea que, a pesar de que a nivel del tipo de cambio local el gasto parecería haber aumentado, en relación con el ingreso se ha mantenido relativamente constante.

¿Entonces sería exagerado decir cómo se escuchó durante las reuniones de UNASUR en Argentina que las compras militares estarían llevando a América del Sur a una especie de nueva Guerra Fría?

No estoy seguro de cuáles son los factores en juego para llegar a una definición tan dramática, pero hay que entender que por ejemplo Brasil utiliza entre el 80% y el 90% de su presupuesto militar en costos de personal: salarios, bonos, pensiones, vivienda y demás. Tienen muy poco dinero extra para comprar equipamiento militar o para reparar el equipamiento que ya tienen. Entonces, al cabo de 10 años es necesario comenzar a reemplazar estos equipos que están cerca de convertirse en inutilizables.

Por eso creo que es necesario tener en cuenta que gran parte de estos procesos de modernización que ahora estamos viendo en América Latina son en parte resultado de que los equipos militares han sufrido el normal deterioro al que están expuestos, pero por un período mucho mayor al usual, por lo que necesitan ser reemplazados. No creo que ésta sea la única razón, pero me da la sensación de que estamos en presencia de una modernización y no de una escalada militar.

Sin embargo, los países que son parte de este proceso, según datos que ustedes mismos han publicado, son Chile, Brasil, que encargó cinco submarinos, uno de ellos nuclear a Francia, y Venezuela que le encargó a Rusia 24 cazas multifunción Sukhoi Su-30MKV y 38 helicópteros. Además, claro, de Colombia que ahora contará con apoyo estadounidense. Y Chile y Brasil siempre mantuvieron sus equipamientos en relativamente buenas condiciones. Venezuela es un caso aparte. De hecho, en relación con 2007, y también de acuerdo con números que han publicado en su último informe, el gasto militar en 2008 creció casi 30%. ¿Un crecimiento de semejante magnitud no implica algo más que una simple modernización?

Es cierto que Chile ha sido uno de los países que ha mantenido su plan de modernización sostenidamente durante varias décadas. La situación en Venezuela es particular por su conexión con Rusia y el gobierno de Hugo Chávez. Pero creo que Brasil llegó a un punto en el que no podía retrasar la modernización de sus fuerzas armadas ni un minuto más, sobre todo si quiere seguir manteniéndose como líder militar en la región. Por supuesto, hay además un tema de competencia y de carrera, de no querer quedarse atrás. Pero me gustaría ser cauteloso a la hora de analizar lo que está ocurriendo. La compra de submarinos en Brasil no es demasiado diferente a lo que están haciendo otros países en el mundo, como India, Pakistán, Malasia y Singapur. Todos les compraron submarinos a Francia en los últimos seis años. Esto no es único o especial de la región. Pero es verdad que hay algunas dificultades particulares en América del Sur que están generando un aumento relativo, aunque no demasiado alarmante, a nivel de compras de armamento.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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