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La militarización de Sudamérica es culpa de Chávez

AP
"En el caso de Chávez, la economía venezolana está en franco deterioro. Y para él echarle la culpa a los Estados Unidos por su intervención en Colombia forma parte de una estrategia", dice DeArrigunaga.

Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos

Ramón DeArrigunaga es uno de los pocos académicos y expertos en América Latina que además cuenta con una trayectoria en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. De padres mexicanos, DeArrigunaga sirvió como piloto de aviación en numerosas misiones sobre el sudeste de Asia y con el rango de Teniente Coronel y varias medallas en su haber, se retiró de la USAF en 1982. Desde entonces se dedicó a estudiar con particular énfasis el tema del narcotráfico en Colombia y sus consecuencias a nivel político y militar.

Uno de los mayores expertos estadounidenses en América del Sur y parte del plantel del Máster en Políticas Públicas de la Universidad de Miami, el analista charló con Terra Magazine sobre las causas del aumento del gasto armamentístico en la región, que prácticamente se ha duplicado desde el año 2003.

¿Cree que desde un punto de vista estratégico las bases militares en Colombia son una continuación del Plan Colombia o es una expansión de la presencia militar estadounidense en la región?

Creo que es solamente una continuación de las operaciones militares en la región. Considere, por ejemplo, que en los últimos meses Rafael Correa expulsó a los Estados Unidos de Ecuador. No hay más presencia militar allí. Entonces, sin la base en Ecuador por razones que tienen que ver posiblemente con la influencia que Chávez tiene sobre Correa, es lógico que se intente ver cualquier esfuerzo por mantener la presencia como algo diferente, más agresivo.

Seguramente usted recordará lo que pasaba en Alemania durante los años 30. En "Mi Lucha" Hitler denunciaba a los judíos como la principal causa de los problemas en Alemania luego de la Primera Guerra Mundial. Y esa se ha convertido en una táctica usual de ciertos políticos. Cuando descubren que los problemas internos están en aumento, es bien sencillo y culpar de todo a algún grupo externo.

En el caso de Chávez, la economía venezolana está en franco deterioro. Y para él echarle la culpa a los Estados Unidos por su intervención en Colombia forma parte de una estrategia. De acuerdo con Chávez, la presencia estadounidense en Colombia es un factor de desestabilizante en el norte de América del Sur. Y por lo que dice, él realmente parece creer que los Estados Unidos están preparando una invasión a Venezuela, razón por la cual es necesario incrementar el poderío militar venezolano.

Pero eso es sólo un argumento extremo. De hecho, el presidente colombiano Álvaro Uribe está deseoso de incrementar la presencia militar estadounidense en Colombia para recibir asistencia logística y estratégica en su lucha contra las FARC.

Ahora, esa misma filosofía ha corrompido a Rafael Correa, y fue instrumental también en ciertas maniobras políticas del presidente boliviano Evo Morales. La situación, sin embargo, es sumamente simple. Los Estados Unidos no tienen absolutamente ningún interés en nada relacionado con Venezuela, Ecuador o América Central o del Sur. Los colombianos han solicitado ayuda del gobierno estadounidense para enfrentarse al narco terrorismo y al narcotráfico en su país. Y como resultado el gobierno estadounidense ha facilitado una gran cantidad de dinero y asistencia para ayudar a revertir la situación.

Desde el momento en que los Estados Unidos fueron echados de la base en Ecuador, el gobierno colombiano ofreció voluntariamente las bases para reemplazar ciertas funcionalidades de las operaciones en la base de Ecuador. De acuerdo a la situación actual, el gobierno estadounidense tomará un rol de consejero frente al gobierno colombiano para repeler los embates de las FARC.

La pregunta que habría que hacer, creo, es por qué Chávez se opone tan abiertamente a que los Estados Unidos ayuden a Uribe y a sus fuerzas militares a que se enfrenten al narcotráfico en Colombia.

Esa es una de las ideas detrás de las protestas de parte de Venezuela. Estados unidos argumenta que Chávez apoya a las FARC...

Pues claro que lo hace. No es necesario ser un científico de la NASA para ver lo que ocurre. De hecho, las armas que los Colombianos descubrieron en manos de las FARC el año pasado habían sido compradas originalmente por Venezuela. ¿Y, pues cómo terminaron en manos de las FARC?

De acuerdo, pero más allá de este tema, ¿no le parece que las compras de armamento en América del Sur -que según el International Institute for Strategic Studies aumentaron casi 100% entre 2003 y 2008-se han disparado en la región gracias a la presencia de Estados Unidos?

Eso es lo que dice Chávez. Yo estoy en desacuerdo por completo con la idea de que Colombia, Venezuela y Ecuador están agitando los fantasmas de guerra en la región y compran armamento para prevenir una invasión estadounidense. Esa hipótesis no tiene ningún asidero. Fíjese cuándo comenzó el reequipamiento militar: en 2003. Si ahonda un poco más en la investigación se va a dar cuenta que la carrera armamentística se origina gracias a las políticas de Chávez, que a su vez ha influenciado grandemente a Correa. Y dentro de este esquema, ahora Colombia ha entrado dentro del orden bolivariano de Chávez.

Hay algunas preguntas que se esgrimieron durante la cumbre de UNASUR en Argentina, en relación con el equipamiento que los Estados Unidos planean utilizar en Colombia. Los AWACS (Airborne Warning and Control System) y los C17. ¿Es posible utilizarlos en misiones de ataque?

Los AWACS no son un sistema de armamento, para empezar. No disparan nada. No disparan misiles, no disparan balas ni rayos láser. Son simplemente un radar sumamente preciso que se desplaza por el aire y ha estado en operaciones desde 1970. El AWACS es un avión radar milimétricamente preciso. Y debido a que el radar está en vuelo, tiene una extraordinaria capacidad para monitorear la superficie de cualquier terreno, encontrar y determinar cualquier tipo de movimiento en el rango de su radar en vuelo.

Los C17 son aviones gigantescos de cuatro motores que sirven pura y simplemente para transportar grandes cantidades de equipamiento. Pero no son armas militares sino estrictamente aviones de transporte y carga.

¿Entonces no habría ninguna posibilidad de considerar estos equipos como punta de lanza en un plan de equipamiento ofensivo?

Digamos que la única manera de considerar esto es si uno fuese Hugo Chávez y estuviese intentando generar enormes cantidades de propaganda anti-Estados Unidos y anti-Colombia.

¿Pero realmente no cree que el aumento de las operaciones militares en las fronteras calientes entre Colombia y Venezuela podrían desembocar en una escalada militar entre los Estados Unidos y Venezuela? Esa es una hipótesis que también se manejó en UNASUR.

Vea, no lo creo en lo más mínimo. De ningún modo. Los Estados Unidos no tienen ningún interés en un conflicto de este tipo. Por un lado, los Estados Unidos se han involucrado en Colombia porque los colombianos han pedido que intervengan. Y por otro, si el gobierno colombiano colapsara, las FARC podrían tomar posesión de más regiones en Colombia y de ese modo convertirían a Colombia en un narco estado, algo que no creo que beneficie a ninguno de los socios en la región.

¿Cuál cree que es la posición de Brasil en este caso? Brasil se ha opuesto a las bases militares estadounidenses en Colombia.

Sí, pero préstele atención a Lula. Lula subió al gobierno con una plataforma socialista, pero ahora está en la derecha del espectro político. Desde un punto de vista social y político Lula ve con simpatía algunas de las ideas de Chávez, pero al mismo tiempo no quiere tener nada que ver con él a nivel geopolítico o militar. Ni hablar de alinearse detrás del discurso anti-estadounidense de Chávez. Lula es un pragmático que cree que dándole un giro latinoamericano a su discurso puede mantener su popularidad y seguir en el poder.

¿Cuál ha sido entonces la función de las reuniones de UNASUR?

Permítame que le haga a usted la misma pregunta en relación con las Naciones Unidas. ¿Cuál ha sido el efecto real de las declaraciones de las Naciones Unidas en todo este tiempo? El efecto es puramente retórico. No ha habido una guerra real en América del Sur desde la Guerra del Chaco, en los años 30. Nadie en sus cabales cree hoy que se pueda llegar a una instancia de guerra en América del Sur. En la región no ha habido guerras en el sentido estricto desde la Guerra del Chaco.

Pues, si me permite, sí las ha habido. La más reciente en 1995, entre Perú y Ecuador.

¿Cuánto de "guerra" tuvo ese conflicto armado? Vea, el problema real de la escalada militar en América Latina es que la economía venezolana se está yendo al demonio en canasta, y Chávez ha comenzado a culpar a quien quiera que sea, fuera de Venezuela, por todos los problemas venezolanos. Lo que hay aquí es un gobierno de izquierda en el poder, cuya economía está colapsando y que intenta culpar al coloso del norte por todas sus miserias. Y si de paso se puede eliminar la presencia militar estadounidense en Colombia, mucho mejor aún.

Ahora, si se van los Estados Unidos de Colombia, quizás hasta las FARC puedan tomar el poder y así extender la alianza bolivariana. El tema de Bolívar era la Gran Colombiana, que incluía a Ecuador, Colombia y Venezuela. Y ese es el ideal de Chávez. Y, desde su punto de vista, no hay razón por la que una alianza de este tipo no pueda funcionar. Si de hecho, ya ha logrado alinear a Ecuador. Con un pie en Colombia, ya tendría todo el norte de América del Sur en un bolsillo.

¿Cómo evalúa la respuesta de Obama ante estos esbozos de militarización en América Latina?

El presidente Obama tiene las manos ocupadas con el estado de la economía en los Estados Unidos y el efecto que ha tenido la crisis en el resto del mundo. Está ocupado con el conflicto de Afganistán y Pakistán, la reforma del programa de salud, la retirada de Irak. Creo que su agenda está bien cargada y por el momento su administración no ha hecho prácticamente nada para impedir que se siga expandiendo el problema colombiano.

Yo creo que Obama ve el tema Colombia como algo distante, y que además ya viene de larga data. Curiosamente, al mismo tiempo comprende que los procesos democráticos en América Latina deben ser apoyados y por eso no interviene ni piensa intervenir más duramente. Si lo analiza también, es por ese mismo motivo que se ha manifestado tan duramente contra el golpe que derrocó a Zelaya en Honduras.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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