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¿Cambia la relación entre EEUU y América Latina?

EFE
El toque de queda en Honduras no impidió que un grupo de seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya se concentrara afuera de la sede del Gobierno.

Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos

"Espero el apoyo de los demócratas desde Estados Unidos hasta el Cabo de Hornos", pidió hoy lunes en tono firme ante las cámaras de TV el depuesto presidente de Honduras Manuel Zelaya. Recién llegado a San José de Costa Rica, a escasas horas de que un grupo de militares insurgentes lo secuestrase de Casa de Gobierno en Tegucigalpa, Zelaya calificó al segundo golpe de estado en América Latina desde el fin de la Guerra Fría como "la barbarie más brutal del siglo XXI".

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El mensaje del depuesto mandatario recibió desde temprano el apoyo de todos los presidentes democráticos de la región, desde el venezolano Hugo Chávez hasta la argentina Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, el respaldo más significativo fue emitido en las últimas horas del domingo desde la Casa Blanca.

"Como lo hizo la Organización de Estados Americanos el viernes, insto a todos los actores políticos y sociales a respetar las normas democráticas, el estado de derecho y los principios de la Carta Democrática Interamericana", dijo Barack Obama en un comunicado de prensa que anuncia un cambio dramático de dirección en la relación entre los Estados Unidos y América Latina. "Cualquier tensión y disputa existente debe ser resuelta pacíficamente a través del diálogo, libre de cualquier interferencia externa", agregó el mandatario.

"La posición que se advierte en el mensaje de Obama refleja claramente un cambio de rumbo en política de EE.UU. hacia América Latina y otorga a la vez un respaldo cada vez mayor a las políticas de estabilización democráticas impulsadas desde la Organización de Estados Americanos", propone Pablo Pinto, profesor del Saltzman Institute of War and Peace Studies, de la Universidad de Columbia.

Electo democráticamente, Zelaya intentaba sentar las bases para una eventual reelección a través de un referéndum. Y en línea con Hugo Chávez, el presidente hondureño tampoco se privó jamás de criticar la política exterior estadounidense hacia Venezuela. Sin embargo, a diferencia de la posición que asumiera su predecesor George W. Bush durante el golpe de 2002 contra Hugo Chávez en Venezuela, Obama se mostró ávido de apoyar, al menos de palabra, la continuidad democrática en la región.

"Creo que este golpe de estado presenta un problema grande para los Estados Unidos", analiza Patricio Navia, profesor del Center for Latin American and Caribbean Studies de la New York University. "Por un lado, el presidente de Honduras y su ministro de relaciones exteriores celebraron el regreso de Cuba -un estado totalitario-a las Naciones Unidas. Por el otro, hay buenas rezones para decir que Zelaya se había salido de los límites de la constitución", recuerda Navia.

Sin embargo, explica el analista, Obama ha enfatizado que es necesario que cualquier respuesta ante un gobierno impopular se maneje "a nivel constitucional".

A pesar de lo promisorias que resultan las primeras reacciones de Obama ante su primera crisis latinoamericana, Pinto asegura que todavía queda un largo camino por recorrer antes de que los Estados Unidos puedan "desandar la desconfianza creada por la actitud de la administración de Bush de darle la espalda a la región". Sin embargo, de acuerdo con el analista, uno de los principales puntos de partida para comprender lo que se viene en materia de relaciones internacionales es que los Estados Unidos han dejado en claro que ya no apoyarán "las amenazas políticas de los golpistas de turno" con posibles incentivos económicos.

De acuerdo con ambos expertos, la salida de la encrucijada hondureña desde el punto de vista estadounidense podría darse por dos caminos: "Creo que en la Casa Blanca están ya preparándose para recibir a un nuevo gobierno hondureño electo democráticamente, o allanando el regreso de Zelaya bajo la condición de que no pueda competir en las próximas elecciones", propone Navia. De lo contrario, segura el experto, "Honduras deberá mantenerse fuera de la comunidad internacional durante varios años".

La segunda opción es una salida consensuada a través del adelantamiento de las elecciones presidenciales. "Esta también sería una salida aceptable para Obama, dado que es difícil que Zelaya pueda gobernar en medio de este clima", explica Navia. "Para los Estados Unidos, de hecho, es más conveniente que haya elecciones sin que Zelaya vuelva al poder pues el presidente hondureño estaba peligrosamente cerca de Chávez y no caben dudas de que desde hace un tiempo ya venía dando pasos concretos para eternizarse en el poder".

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