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Brasil investiga presunto abuso de policía chilena

Getty Images
Distintos informes médicos parecen corroborar las denuncias del joven brasileño.

Alejandra Matus
Santiago, Chile

Este fin de semana llegaron a Chile dos asesoras del Secretario Especial de los Derechos Humanos de la Presidencia de la República de Brasil, Paulo Vannuchi, quienes recabarán antecedentes sobre la citación del ciudadano brasileño Gilmar Andrade Santos, quien ha acusado a policías chilenos de haberlo golpeado brutalmente durante una detención, tras un incidente doméstico.

Una de ellas, la abogada Bartira Nagado, reveló a Terra Magazineque vendrá a Chile junto a otra de las asesoras del ministro Vannuchi, Cristina Cambiaghi, para participar en las audiencias públicas de la Corte Interamericana de Derechos Humanos -que esta semana sesionará en Santiago- y que el ministro les solicitó que "también se encarguen de este asunto y se encuentren con algunas personas relacionadas al caso".

Gilmar Andrade, de 28 años, quien es primo del ex seleccionado brasileño de fútbol, Marcos Vampeta, dejó su trabajo como cocinero en centros turísticos en Salvador de Bahia y se vino a este país hace 8 meses, tras haber comenzado una relación amorosa con una chilena.

El pasado 2 de abril, tras una discusión con su mujer, un grupo de policías llegó a su domicilio en la comuna de Las Condes en Santiago. Según revelaron a Terra Magazine fuentes ligadas al caso, a condición de anonimato, "la pareja de Gilmar le dijo a la policía que todo estaba bien, pero cuando los agentes intentaron verificarlo separándola de su lado, el muchacho se alteró y forcejeó con el subteniente a cargo del procedimiento, Ingmar Castillo. Gilmar le habría lanzado un golpe al funcionario y eso motivó su detención. Los policías se lo llevaron esposado".

El 3 de abril, alrededor de las 19 horas, Gilmar fue llevado a la urgencia del Hospital Penitenciario (dependiente del sistema de prisiones), donde se le realizó el control médico de rutina que corresponde a todos los detenidos antes de entrar a la cárcel. En ese lugar, se le detectó "un derrame pleural en el pulmón izquierdo, que resultó ser un hemotorax (hemorragia dentro de la cavidad pleural)", según consta en informes oficiales respecto del caso. La hemorragia fue drenada, dando salida a casi un litro de sangre. Concordante con lo anterior, se detectó que sufría de una abrupta anemia aguda.

En ese lugar, Gilmar Andrade reveló al personal de turno que tras su detención fue llevado al consultorio Ariztía en la comuna de Las Condes, donde un médico certificó su buen estado de salud, y que "posteriormente, fue llevado a un lugar apartado y solitario donde los carabineros lo golpearon con pies y puños. También lo insultaron y lo amenazaron con deportarlo, pese a que él se encuentra legalmente en Chile con visa de trabajo".

El muchacho declaró al personal médico que los policías lo dejaron esposado con las manos por detrás de la espalda, y tirado en el suelo de cemento de un calabozo, durante toda la noche. Al día siguiente, sin permitirle el contacto con su mujer, lo llevaron a la Fiscalía Militar, dentro de un vehículo, y le hicieron vestir ropa gruesa y abrigada, a pesar de los más de 30 grados de calor que había ese día, sin darle agua ni comida.

Los médicos del Hospital Penitenciario ordenaron su hospitalización y al día siguiente, puesto que las radiografías mostraban una imagen anormal en mediastino (parte media del tórax), fue derivado a la Posta Central (el principal servicio de urgencia público de Chile) para que se le practicara un scanner. Estando allí se le notificó que quedaba en libertad.

Juan Carrillo, médico tratante particular de Gilmar, relató a Terra Magazine que en ese centro médico se le descubrió "un gran hematoma mediastinico y una probable laceración de la aorta a nivel del arco aórtico. Por esa razón, fue derivado al Instituto del Torax, para confirmar el diágnostico y realizar el manejo. En dicho centro se confirmó la presencia de un hematoma mediastinico, pero al parecer descartaron lesión de la aorta torácica, por lo cual siguieron una conducta conservadora y lo mantuvieron en la Unidad de Cuidados Intensivos hasta el jueves 9 de abril".

Ese día, aunque seguía con una anemia severa, fue dado de alta bajo su responsabilidad, pues insistía en volver a su casa. En días posteriores debió ser internado en al menos otras dos ocasiones, tras presentar complicaciones, y sólo el viernes 24 fue dado de alta del Hospital El Salvador.

No obstante, advierte el doctor Carrillo, "el joven presenta evidentes signos de sufrir de stress post traumático agudo severo y esta patología no ha sido tratada adecuadamente por los servicios de salud que lo han atendido".

Gilmar presenta fantasías paranoides y, cada vez que ha estado hospitalizado, se agita pensando que la policía llegará a buscarlo a los centros médicos. Según dijeron a Terra Magazine fuentes ligadas al caso, "el cuadro de angustia que vive el joven se agudiza con el hecho de que los policías que lo detuvieron se pasean por fuera de su casa con cierta frecuencia e incluso el subteniente Castillo tocó a su puerta en una ocasión, manifestando que necesitaba tomar fotografías del lugar¿.

Gilmar también se rasuró las cejas y parte del pelo de la cabeza, según dijo a sus familiares, para que la policía no lo reconociera en la calle.

El Centro de Salud Mental y Derechos Humanos, Cintras -una ONG especializada en otorgar atención médico psicológica a personas que fueron víctimas de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar- intervino en el caso para prestar asistencia siquiátrica al brasileño. En tanto, el abogado defensor de los derechos humanos, Hugo Gutiérrez, ya ha hecho presentaciones a la justicia para que se investigue el posible abuso de la fuerza policial durante su detención.

En una carta dirigida al director del Hospital El Salvador, la directora clínica de Cintras, sicóloga Marcela Sandoval, y el siquiatra tratante de Gilmar, doctor José Luis Tejada, revelaron haberlo atendido el 13 de abril y que en la evaluación médica "se encontraron evidentes manifestaciones de un trastorno por estrés agudo, con fenómenos de reexperimentación, inseguridad, hiperarousal y agitación psicomotriz. Desde el punto de vista médico, continuaba con preocupantes manifestaciones de su cuadro toráxico, a nuestro juicio en aumento".

Los profesionales expresaron su temor de que "las complejidades tanto médicas como médico-psiquiátricas y psicosociales" del caso "podrían estar obstaculizando el mejor tratamiento de sus complicaciones médico-quirúrgicas, por lo que se recomendó una pronta evaluación médica en un servicio de urgencia". Esto significa, sostienen fuentes ligadas al caso, que su conducta alterada dificulta la atención de sus lesiones médicas.

"Como organismo de Salud Mental y Derechos Humanos, hemos seguido con preocupación este caso, puesto que estarían involucrados agentes del Estado en el origen del trauma. Su familia, que se encuentra también con un alto nivel de angustia y ansiedad, se ha aproximado a nuestro centro para requerir apoyo", sostenía la carta de Cintras. Carrillo, su médico tratante, advierte que si bien ha sido dado de alta, teme que las lesiones vuelvan a complicarse, pues no han sido atendidas como es debido.

Cintras y Carrillo hicieron llegar los antecedentes al gobierno brasileño.

La enviada del gobierno brasileño, Bartira Nagado, reveló a Terra Magazine que, además, el ministro Vannuchi se reunirá esta semana con el embajador chileno en Brasil, "pero todavía no tengo más informaciones al respecto". No obstante, fuentes allegadas al caso en Chile sostienen que en esa cita el ministro expresará su preocupación por el caso de Gilmar Andrade.

Nagado y se entrevistarán en Chile con los médicos y siquiatras que han atendido a Gilmar Andrade, y han hecho gestiones para reunirse con la víctima y su familia también. Nagado, asesora internacional de Vannuchi, dijo a Terra Magazine que no puede adelantar qué medidas pudiera tomar el gobierno brasileño, pues "es necesario conocer de cerca los acontecimientos relatados antes de dar un parecer".

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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