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Los resultados del segundo semestre de este año de la tienda de departamentos Saks Fifth Avenue arrojan pérdidas significativas y un déficit de casi 32 millones de dólares.
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Maria Alice Rocha
Recife, Brasil
Se ha hablado mucho sobre la crisis económica mundial y la más que posible recesión en los Estados Unidos, con su repercusión mundial. Los indicadores de consumo ya indican la desaceleración las compras impulsivas. En este contexto, los primeros sectores que sienten el ajuste son los productos que no pueden ser clasificados dentro de la categoría de "primera necesidad".
Los productos de moda y ropa, a primera vista, parecen distanciarse bastante de lo que comúnmente se conoce como necesidades básicas; sin querer entrar mucho en la discusión de lo que significa una necesidad básica por considerar que un elemento plenamente esencial para un consumidor puede ser considerado superfluo para otro. Todo depende de su identidad, de su estilo de vida y de su contexto socioeconómico.
Volviendo a la economía más grande del mundo, un hecho reciente relacionado con los medios refleja claramente la falta de certeza en la industria de la moda. La edición norteamericana de la revista Vogue, considerada por muchos la "biblia" de la moda, adelgazó aproximadamente unas 50 páginas de publicidad en el mes de septiembre de este año en comparación con el mismo mes del año pasado. Eso no es todo. Según el Wall Street Journal, dos tercios de las principales revistas de moda y belleza que influyen en el consumo en los Estados Unidos han reducido sus ediciones si se las compara con las ediciones de uno o dos años atrás.
La tendencia de las empresas de distribuir sus anuncios en diversos medios es conocida, e Internet es la que más crece actualmente. Se dice que las consumidoras hojean menos y navegan más. Pero para la prensa escrita es difícil que no se divulgue que hay una crisis en ciernes, teniendo en cuenta que una única página entera de publicidad puede costar hasta 120.000 dólares para los anunciantes.
Otra señal de alerta llega desde la tienda de departamentos Saks Fifth Avenue, conocida por vender productos de lujo. Los resultados del segundo semestre de este año arrojan pérdidas significativas y un déficit de casi 32 millones de dólares. Por tanto, existe un seguimiento minucioso de las ventas mundiales.
Es preciso recordar que en los momentos de crisis los consumidores de alto poder adquisitivo no siempre son alcanzados, sino que el mercado de lujo abastece gran parte de las clases emergentes. Además, los productos de lujo ejercen un fuerte papel en lo que se refiere a los fenómenos relacionados con la distinción social. Y en ese punto existe un comportamiento del consumo muy interesante a observar: el relacionado con los animales domésticos.
El individualismo y la soledad, entre otros factores del estilo de vida del siglo XXI, fomentó la tendencia a poseer, por ejemplo, un compañero fiel, sea gato o perro. Y para ellos, el consumo todos los días se sofistica más. No son pocas las iniciativas de las grandes marcas de lujo como Hermès, Louis Vuitton e incluso cristales Swarovski de ofrecer productos para las mascotas.
Según una investigación realizada por la American Pet Products Manufacturers Association (Asociación norteamericana de fabricantes de productos para animales domésticos), en el 63% de los hogares norteamericanos hay un animal doméstico. Y los números asustan: los norteamericanos poseen 88 millones de gatos, 75 millones de perros, 151 millones de peces, 16 millones de pájaros, 13 millones de reptiles, 13 millones de equinos y 24 millones de otros animales pequeños. ¿Los gastos? Alimentación, salud (servicios veterinarios y medicamentos), entretenimiento, vestimenta y "alojamiento".
En Brasil la situación no es diferente, pues según la ANFALPET (Asociación nacional de fabricantes de alimentos para animales domésticos), después de la alimentación, los gastos se relacionan con los servicios (13%), medicamentos, higiene y belleza (7%) y equipamientos y accesorios (5%). Cabe recordar que con el ascenso de la clase C hubo un gigantesco aumento en las ventas de alimentos, ya que cerca de 900.000 perros y gatos dejaron de comer restos de comida.
Pues bien, el programa destacado entre el 23 y el 25 de agosto pasado fue concurrir a la Pet Fashion Week (semana de la moda de las mascotas) que se realizó por tercera vez en Nueva York, con una estructura que no deja nada que desear a los eventos dedicados a la moda para los seres humanos. Como era de esperarse, el evento sorprendió y promete que las últimas tendencias lanzadas en la pasarela serán "lo más" para la próxima estación.
¿El tema de inspiración? Estilo sustentable. Con o sin crisis.
Terra Magazine