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Para varios analistas, el partido que es demasiado vasto para resumirlo y al que ya no le queda mucho del originario sentimiento identitario, se debe, una vez más, una reinvención.
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Sol Lauria
Buenos Aires, Argentina
El peronismo delibera. Eso es: los referentes del partido que fundó en 1945 Juan Domingo Perón calificándolo de "movimiento", tejen y destejen; van y vienen; toman café y charlan; se reúnen y secretean.
Están todos. Los ex presidentes Néstor Kirchner (digitando después de su paso al costado), Carlos Duhalde (que reapareció como el gran componedor) y Carlos Menem que, aunque no puede, todavía quiere quedarse con una tajada de poder. El ex y actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, tradicional bastión del Partido Justicialista (PJ), Felipe Sola y Daniel Scioli. Y más caudillos provinciales.
Y, los que más pesan, los peronistas que ganaron en sus distritos en las últimas elecciones: Carlos Reuetamnn y Mario Das Neves, sobre todo. Y son estos quienes más pueden incidir en la actual reorganización partidaria nacional que, justamente, comenzó a gestarse con la derrota electoral de su presidente, Néstor Kirchner, que renunció después del resultado adverso del 28 de junio. Es que en el PJ manda el que gana.
Así, las voces se reparten en el partido que es fundamental para la gobernabilidad de la Argentina.
Un grupo de peronistas no alineados con el oficialismo partidario del actual presidente interino y gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, se movilizarán para pedirle internas al ex vicepresidente del PJ que asumió cuando Néstor Kirchner renunció.
Mauricio Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y peronista sui generis, propone un "debate programático para decidir la Argentina a 30 años". Francisco De Narváez, PJ disidente asociado a Macri y Felipe Solá, dice que cualquier proceso tiene que ser conducido por los ganadores de las elecciones.
Algunos confiesan que no saben si primero debe darse la reorganización del PJ o la consolidación de figuras o posibles candidatos.
Néstor Kirchner, que dejó la presidencia del PJ pero no se baja del caballo, le aseguró a la poderosa Confederación General del Trabajo (CGT) que será candidato a presidente en 2011. Rápido de reflejos, el sindicato que lidera el camionero Hugo Moyano planea lanzar en pocas semanas una suerte de movimiento político que sea el lugar de referencia de la dirigencia política con el mundo sindical.
Mientras, Carlos Duhalde le pide al Lole Reutemann que se defina. Y el Lole, que es el que más consensos genera hasta ahora como candidato a 2001, respondió candidateando a Duhalde como presidente. Como siempre en el peronismo, el futuro es incierto.
Cabalgar la historia
Para varios analistas, el partido que es demasiado vasto para resumirlo y al que ya no le queda mucho del originario sentimiento identitario, se debe, una vez más, una reinvención.
No es la primera vez que el PJ cabalga empieza a pensar cómo cabalgar con la montura de la historia, como le decía el mismo Perón a la necesaria adaptación del ideario partidario a los tiempos que corren. Tal vez por eso en el mundo, y en Argentina misma, no se entienda bien qué es el peronismo, que fue de derecha, izquierda, estatista, privatizador, etc., etc., etc.
Lo que parece no tener discusión es que ha logrado al fin adelantarse como la expresión política de la cultura en sentido antropológico, de la manera de ser y estar en el mundo de la mayoría de los argentinos.
Rápidamente: la primera experiencia de Gobierno peronista fue el de consolidación y expansión del Estado intervencionista (1945-1955), cohesionado por la aceptación de la autoridad carismática de Perón. En los reivindicadores 70, y tras 18 años de exilio de su país de Perón, el peronismo fue un reflejo de las múltiples divisiones que atravesaba la sociedad y de la crisis del Estado (1973- 1976). La tercera experiencia peronista (Carlos Menem, 1989-1999), marcadamente diferente de las dos anteriores y tocada por el "espíritu de época" de la Segunda Modernidad, fue la opción por el neoliberalismo. Plena vigencia de las leyes de mercado y retroceso del intervencionismo estatal.
Un período de transición
Hoy, para el investigador del CONICET Luis Alberto Romero el peronismo "no es un partido, en el sentido que se le daba clásicamente a esto". Sí cree que es "un conjunto de maquinarias políticas, de base provincial o municipal, bastante bien ensambladas".
¿Y qué características observa hoy en esa maquinaria?
La primera es que se adapta muy bien a la Argentina de la pobreza (eso es medio país), y es capaz de manejarse adecuadamente para producir los sufragios necesarios que legitimen y den continuidad a la pobreza. La otra es que todas las máquinas pueden articularse detrás de una jefatura fuerte, ubicada en la cima del poder, y dueña de la caja.
Hoy, sin duda, Carlos Alberto Reutemann es el que se alza como una figura seductora para ejercer esa jefatura de la que habla Romero. Menos para Romero que considera que le faltan característica marcadamente peronistas para ejercer el poder: "No se ha caracterizado no por ser groseramente prebendarista ni por usar groseramente la caja para producir votos. Esto no significa que no lo haya hecho, sino que ha sido moderado y discreto".
¿Lo ve muy poco peronista para ser jefe?
Es dentro de la cultura política peronista (quiero decir, dentro de la cultura de los políticos peronistas), lo que en otros ámbitos podría ser una virtud no es un mérito. En este sentido, me pregunto si llegará a consolidar una jefatura. Lo veo más bien para un período de transición, hasta que aparezca alguien equivalente a Menem o a Kirchner".
No va a haber un nuevo partido
Para Ricardo Rouvier, en cambio, el Lole aparece como una figura seductora porque es el político "de mejor imagen dentro del PJ y tiene el perfil de un político lejano a la política tradicional. Se lo percibe como honesto, serio y que habla poco, lo que es bueno porque la palabra del político profesional está devaluada".
¿Lo liderando la transformación del PJ?
No va a haber un nuevo partido con Reutemann. Al senador electo nunca le ha interesado el Partido Justicialista, solamente le ha interesado en su distrito, pero no tiene una preocupación especial por la agrupación política a nivel nacional. Reutemann es un buen candidato a presidente, pero no es un dirigente político en el sentido tradicional del término.
¿Y cómo se reacomodará el PJ?
El Justicialismo hoy es una federación de partidos provinciales, sin un liderazgo, y ahora luego de la experiencia kichnerista buscará nuevos jefes, aunque aún no puede darse finalizado la experiencia kichnerista, pero indudablemente está herido. Entiendo que el justicialismo querrá heredar al kichnerismo para evitar que la presidencia caiga en un no peronista , y para eso el justicialismo tiene varios candidatos como Reutemann, Scioli, más cercanamente y más lejanamente Macri. Puede haber todavía algún candidato sorpresa surgido del propio peronismo.
El candidato adecuado
Rosendo Fraga, por su parte, asegura que si hoy son las presidenciales y el Lole se presenta, gana. Y es que, según los estudios del consultor y analista de Nueva Mayoría, "es el justicialista más votado por los no justicialistas".
¿Cree que Reutemann sería una continuidad de Mene y Kirchner o lo ve distinto?
La personalidad de Reutemann es muy diferente a la de Perón, la de Menem, la de Duhalde o la de Kirchner. Pero el peronismo suele tener el candidato adecuado para lo que la sociedad requiere. Cobos es el candidato más votado en el no-peronismo, porque es ideológicamente de centro, políticamente moderado y tiene buena relación con el campo y esas mismas tres condiciones las tiene Reutemann, porque ellas son las que hoy la gente prefiere, tras un liderazgo de Kirchner que representa exactamente lo contrario a ellos.
Terra Magazine