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AP
En la asonada de Bagua murieron 24 policías a manos de indígenas y otros 10 civiles.
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Paola Ugaz
Lima, Perú
A un mes de la asonada indígena en Bagua, en que se enfrentaron los policías y los nativos al norte del país y murieron 34 personas, las aguas siguen movidas en Perú donde hoy se inicia un paro indígena y amazónico de 72 horas, convocado por diversas asociaciones indígenas y gremios sindicales en todo el país.
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El gobierno de Alan García ha ofrecido un bono de 20 soles (6.5 dólares) a los trabajadores estatales que no acaten el paro, al tiempo que ha anunciado de modo excepcional que el Ejército ayudará a la policía a resguardar el orden interno, una medida que trae males recuerdos en un país que a lo largo del siglo XX tuvo tantos gobiernos militares como civiles.
El secretario general de la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), Mario Huamán señaló hoy que hay "un intento gubernamental de desprestigiar los justos reclamos de la población que sufre los efectos de una política económica neoliberal que excluye a las grandes mayorías y a un gabinete ministerial ilegitimo".
"Exigimos el cambio de esta política económica neoliberal que promueve mayor desigualdad, el cese de la represión y atención a las demandas gremiales¿, expresó Huamán, al tiempo que añadió que el presidente Alan García ¿es un peligro para la democracia porque sus decisiones vienen polarizando al país, creando condiciones para la violencia, algo que rechazan los trabajadores y el pueblo".
Tras el "Baguazo", el gobierno de García (1985-90) se vio forzado a retroceder en la implementación de los decretos de la Amazonía y tanto el primer ministro, Yehude Simón y la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, fueron interpelados sin éxito por el congreso peruano.
Simón ha anunciado en las últimas dos semanas, que su salida del gabinete es un hecho ¿lo que implicaría la salida automática de todo el gabinete compuesto por 16 ministros- pero hasta ahora, el mandatario García no se decide a realizar los cambios, mientras ha restringido al máximo sus salidas ante la prensa.
García denuncia guerra fría
Además, García ha escrito en una columna publicada en el diario Expreso titulada "A la fe de la inmensa mayoría" donde señala que: "esto es parte de un conflicto continental. En el año 2006 dos modelos políticos y económicos pugnaban por el poder: De un lado, la democracia política y económica que aprovecha el avance del mundo y de otro lado el estatismo económico y la demagogia que detiene a los países. Nuestra nación estuvo a punto de caer en el sendero equivocado que conduce a la pobreza y la crisis".
"Ahora vivimos una guerra fría en la que participan gobernantes extranjeros. Pero la están perdiendo quienes representan la penetración externa. Recordemos que el Perú es un centro vital para los hechos continentales. Fue necesaria la conquista del Perú para dominar Sudamérica, lo fue Ayacucho y ahora es necesario para el modelo regresivo y dictatorial que quiere dominar al Perú", agregó el gobernante peruano.
Al respecto, el investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos, Carlos Iván Degregori afirma que "da vergüenza ajena leer al caudillo de un partido que padeció durante décadas el infame artículo 53 de la Constitución de 1933, dando valor oficial a la teoría del complot extranjero para explicar nuestros actuales problemas sociales. Para quienes no lo recuerden, el artículo 53 proscribía las actividades del APRA y del PCP por ser 'partidos internacionales'".
"En plena globalización no somos una isla, ni estamos blindados en ningún campo, como el presidente alucinó al inicio de la crisis económica mundial. Pero privilegiar el complot como explicación de los actuales conflictos nos revela a un hombre de ideas agotadas, que ya perdió contacto con su tiempo, que no quiere saber que ¿para hablar por ejemplo de la selva - hoy los pueblos amazónicos están casi tan globalizados y despiertan más solidaridad en el mundo que la exhausta Internacional Socialista a la que pertenece su partido, sin ser por ello marionetas manejadas desde el exterior", concluyó el también autor del libro El surgimiento de Sendero Luminoso.
En tanto, el complot internacional contra el Perú ha sido denunciado por los congresistas del partido oficialista, Apra, en el Congreso y está apoyado por el ministro de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaúnde, quien ha señalado veladamente que los gobiernos de Venezuela y Bolivia se encuentran "desequilibrando" al país.
Incluso, se le dio una gran cobertura mediática en el último paro de los sindicatos de transportes a un taxista de origen venezolano ¿quien fue detenido por miembros de Seguridad del Estado y liberado al día siguiente- como la prueba que confirmaría la intromisión extranjera en Perú.
Esta búsqueda de culpables foráneos ha causado graves errores como el que cometió la policía peruana en Cuzco -al sureste del país- al detener por unas horas al fotógrafo uruguayo, Sengo Pérez, quien cubría para varias agencias internacionales las protestas en la localidad altoandina de Sicuani.
Los miembros de Seguridad del Estado siguieron a Pérez hasta el consultorio de su dentista, lugar donde ingresaron antes que él, para preguntarle a la especialista si el fotógrafo era venezolano y que era necesario revisar sus odontogramas.
A la salida del dentista, Pérez fue detenido por unas horas por los policías, quienes luego de comprobar que todos los documentos eran verdaderos, lo dejo en libertad.
La Asociación Nacional de Periodistas del Perú lanzó un alerta internacional por este caso, y que según relató Pérez a Terra Magazine: "Parece broma, no lo fue. Una simple conversación con un campesino de Sicuani que formaba parte de los manifestantes que se aprestaban a iniciar una serie de acciones de protesta en Cuzco desató una operación de inteligencia, que culminó con mi detención en Seguridad del Estado. Al parecer mi aspecto de extranjero despertó la sospecha de los policías, quienes creyeron ver en mí a un infiltrado".
Terra Magazine