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Litio boliviano: sin prisas para elegir socio

AP
El presidente de Bolivia, Evo Morales, con el consejero de la presidencia de la empresa Bolloré Bernard Chevares y el embajador de Francia en La Paz, Antoine Grassin, el 21 de abril.

Helen Alvarez
La Paz, Bolivia

El gobierno de Evo Morales se tomará todo el tiempo necesario para evaluar las propuestas de las empresas de tres países que pretenden explotar el litio del salar de Uyuni, con miras a convertir el metal en una fuente alternativa de energía para la industria automovilística y electrónica.

Hasta ahora están en carrera las japonesas Sumitomo y Mitsubishi, las coreanas LG y Samsung y la francesa Bolloré. El gobierno también sabe del interés de compañías de Estados Unidos, Brasil y Rusia, aunque oficialmente no recibió ninguna manifestación de interés.

Es prematuro hablar de plazos, dijo a Terra Magazine el ministro de Minería, Luis Alberto Echazú, ya que son varias tareas que se deben realizar de forma simultánea, entre ellas la negociación con las empresas interesadas, la construcción de una planta piloto para producir carbonato de litio y la redacción de una ley sobre evaporíticos, es decir para los metales y minerales contenidos por la salmuera.

Los criterios fundamentales de la evaluación, señaló Echazú, son: soberanía del Estado, participación estatal mayoritaria e industrialización. No hay ninguna posibilidad de hacer concesiones o contratos monopólicos, y "habrá preferencia para los proyectos que lleguen más lejos con la industrialización de la salmuera, pero en Bolivia".

En los planes no está que el país sea proveedor de materia prima, que es a lo que aspiran las empresas. Pero no ha llegado ninguna propuesta que se adecue a esos lineamientos, dice Echazú, que se declara sorprendido por el interés que despertó el litio. Las ofertas deben incluir además transferencia de tecnología, pues a pesar de la tradición minera de Bolivia, no existe experiencia en la explotación de este metal. Mientras, el ministerio de Minería ha conformado un comité científico para investigar las posibilidades de aprovechamiento de todos los productos del salar. Las japonesas Sumitomo y Mitsubishi, forman parte de este grupo y desde la semana pasada se ha unido la francesa Bolloré.

Este trabajo, asegura Echazú, se está realizando sin condicionamientos ni obligaciones. A lo único que podrían acceder estas empresas, si sus propuestas no fueran elegidas, es a convertirse en compradores del carbonato de litio durante un tiempo, hasta que se inicie la verdadera industrialización del litio.

Gigantesco yacimiento

A más de 3 mil metros de altura, en una llanura blanca que se extiende por diez mil kilómetros cuadrados, yacen unos nueve millones de toneladas métricas de litio. Se estima que este volumen constituye, al menos, el 50 por ciento de las reservas mundiales. En los últimos 6 años el precio la tonelada de litio pegó un salto de los 350 para 3.000 dólares.

El litio es el metal más liviano que existe, su densidad es la mitad de la del agua, por eso flota. Tiene infinidad de usos, desde la fabricación de baterías eléctricas para vehículos y aparatos electrónicos, hasta el revestimiento de envases para mantener el calor. También es empleado en la industria farmacéutica, en la química y en la siderurgia.

Además, los isótopos de litio sirven para generar energía nuclear sin desechos. El científico francés Francois Risacher realizó un estudio en 1984 en el que estimó reservas por 5,5 millones de toneladas. Seis años después elevó su cálculo a nueve millones. Ahora, la Dirección Nacional de Recursos Evaporíticos de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) prevé certificar las reservas. Algunas empresas le propusieron al gobierno hacer exploración en el salar de Uyuni, para actualizar la información, ya que los estudios previos no llegaron a determinar la profundidad de la costra salina. Sin embargo, por ahora esa no es una prioridad.

De la planta piloto a la industrial

El único plazo definido es el de la conclusión de la planta piloto que construye la Comibol, que está prevista para fines de año, informó el titular de la Dirección Nacional de Recursos Evaporíticos, Saúl Villegas. Ciento veinte trabajadores aceleran las obras de la planta que, desde 2010, producirá 40 toneladas al mes de carbonato de litio, así como cloruro y sulfato de potasio, ácido bórico y cloruro de magnesio utilizado en la producción textil, papel, fertilizante, entre otros. La inversión en la planta es de 5,7 millones de dólares y la Comibol prevé que dará trabajo a 95 personas y generará otros 130 empleos indirectos.

Las instalaciones están en la localidad de Llipi Loma, cantón Río Grande del departamento de Potosí, donde también se encuentra el salar de Uyuni, al sudoeste del país. En esa zona hay pequeñas Tierras Comunitarias de Origen (TCO) que no están siendo afectadas por la construcción. Además, como el salar es una reserva fiscal no habrá necesidad de negociar con ningún pueblo indígena, tal como establece la nueva Constitución Política del Estado (CPE), sostiene Echazú.

Ese no es el criterio del ex ministro de Minería Dionisio Garzón, quien anticipa dificultades, ya que la pobreza de la región y la expectativa que la explotación del litio está generando en la gente podrían significar demandas de participación económica. Basa su afirmación en el nuevo marco constitucional y la ola de toma de minas que hay en el país. Pero ahora no hay problemas, así que los planes gubernamentales avanzan. La planta piloto será administrada por el Estado y servirá para adquirir experiencia, no sólo en la producción de carbonato de litio, sino en la conservación de la biodiversidad y la paisajística. Las perforaciones para extraer la salmuera se realizarán fuera del salar y el líquido será reinyectado después.

Además, la planta utilizará alrededor de 10 por ciento de agua dulce y el resto será salobre. Con esas previsiones y el cumplimiento de las disposiciones medioambientales se busca conservar el atractivo turístico de la región. El siguiente paso será pasar de la planta piloto a una planta industrial de producción de carbonato de litio, que es la materia prima, para luego producir cloruro de litio, litio metálico y baterías de litio y otros múltiples usos. "El presidente incluso ha hablado de construir autos de litio, dice Echazú. Por eso también es difícil hablar de plazos, reitera. Ahora ni siquiera hay un bosquejo de diseño de la planta industrial. Lo que se necesita es un socio que invierta por lo menos 200 millones de dólares y que contemple una participación del 55 por ciento para la Comibol y 45 por ciento para él. "El Estado boliviano no pone ni un centavo", pero pone la riqueza principal del emprendimiento: el yacimiento.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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