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Terra Magazine
"Estamos contentos con el desarrollo del barrio en los últimos años, porque se ha embellecido y las casas abandonadas se van reciclando y llenando de color al barrio", afirma Ana Gullace.
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Hernán Reyes
Buenos Aires, Argentina
De la mano de la devaluación y el boom turístico, el barrio más antiguo de Buenos Aires cotiza cada vez más alto. Cómo conviven los turistas, los vecinos de siempre y las casas ocupadas. Una muestra del cosmopolitismo estilo K.
Plaza Dorrego, a 800 metros de Plaza de Mayo; Viernes, 22.00 horas. Un grupo de turistas catalanes camina despreocupado por las centenarias calles de San Telmo hacia el súper exclusivo pub Moliere. Saben que allí, en pleno corazón porteño, se sentirán como en su Barcelona natal. La calle Bolívar les recuerda al barrio gótico en el que han crecido, y las tarifas del pub, que vedan el ingreso de cualquier santelmino medio, les aseguraran pasar toda la velada entre "iguales". Saben también que, al salir del boliche, solo tendrán que recorrer siete cuadras hasta el reciclado dos ambientes que alquilan por 900 dólares mensuales, valor que triplica el que se pagaba hasta hace pocos años.
A pocos metros de ellos, cinco pibes se reúnen en la puerta de la casa que ocupan en el mismo barrio y, mientras hacen circular algún porro y unas cervezas, planifican su salida nocturna. La plata no les alcanza para entrar a ninguno de los boliches de la zona, por lo que si el clima sigue como hasta ahora, se quedaran toda la noche "girando" por el barrio, parando en cada quiosco que encuentren a recargar el alcohol. La ley que prohíbe la venta de alcohol después de las 23 no es problema cuando los quiosqueros son los vecinos de años, esos que los vieron crecer y que también han sido testigos de la notoria metamorfosis del barrio.
Seguramente, la noche unirá en algún momento a estos extremos del San Telmo siglo XXI: si bien la presencia policial en la zona se ha incrementado notoriamente, "los pibes del barrio" siempre se las arreglan para alzarse con alguna billetera y/o cartera, generalmente con divisas que no se emiten en el Banco Central Argentino. La mismísima hija de George Bush pudo dar fe, años atrás, de la efectividad de los cacos del lugar.
Si para muestra basta un botón, recorrer las calles del barrio puede ser mejor forma de comprender la recuperación económica argentina que la lectura de cualquier índice macroeconómico. Con los valores de las (otrora-disponibles-para-el-bolsillo-de-cualquier-vecino) propiedades por las nubes, y el aluvión turístico que reconfiguro plenamente el paisaje, San Telmo se ha convertido sin lugar a dudas en el barrio mas cosmopolita de Buenos Aires. Sin embargo, como toda la Argentina K, da muestras de un sector que se embellece y se europeíza, mientras a pocos metros, la pobreza, la pasta base y el delito africanizan al resto de sus habitantes.
"Los alquileres han aumentado cerca de un 110 por ciento en los últimos años, mientras que el metro cuadrado, en promedio, paso de 400 a más de 1500 dólares", se regodea frente a Terra Magazine un vendedor de Di Mitrio, una inmobiliaria de la zona. Así, viviendas que antes eran habitadas por vecinos comunes, hoy son residencia de extranjeros y figuras del espectáculo. "Dentro de los nuevo compradores hay tres grupos que hacen punta: los extranjeros, las parejas homosexuales (de gran poder adquisitivo) y gente relacionada con el mundo del arte, actores y modelos", agrega, con un símbolo de $ que florece en sus ojos, el mismo empleado.
Sin embargo, este boom inmobiliario no ha hecho mas que acentuar el contraste entre los dos San Telmo. Reproduciendo a pequeña escala la desigualdad reinante en la Argentina de hoy, se puede ver por las calles del barrio más antiguo de Buenos Aires cómo llegan a convivir turistas que derrochan miles de Euros con los chicos que viven en las viviendas ocupadas del barrio. En el medio, como espectadores de una película en la cual no han sido invitados a participar, están los vecinos de siempre, los históricos.
"Por un lado estamos contentos con el desarrollo que ha tenido el barrio en los últimos años", comienza Ana Gullace, una vecina que hace mas de un cuarto de siglo que vive frente al Parque Lezama, en el corazón de San Telmo, "porque se ha embellecido y las casas que antes estaban abandonadas de a poco se van reciclando y llenando de color al barrio". Sin embargo, Ana, con cierto tono a prejuicio, no ve que todo sea color de rosa: "Lo malo es que de la mano de esta europeización de algunas calles, también se ha llenado de paraguayos y peruanos que ocupan las casas ilegalmente y salen a robar a la noche".
María Pérez, a escasas cuadras de allí, agrega: "El barrio es lindo, y ha mejorado mucho, pero es imposible salir los fines de semana. De día, esta lleno de gente; de noche, sigue siendo bastante peligroso", expone, haciendo eco de una reciente encuesta de un diario nacional que mostraba que el 56 por ciento de los porteños cree que la Ciudad pierde turistas debido a los poblemos de seguridad.
En este sentido, los extranjeros que habitan y circulan por las calles de San Telmo han tenido que adaptar sus movimientos para, por lo menos, mantenerse a cierto resguardo de la delincuencia: "Sabemos que las calles son algo inseguras, pero moviéndonos en grupos y caminando por avenidas no tenemos grandes problemas", sintetizo, traducción mediante, Michael, un turista alemán de visita en Buenos Aires.
"En Europa hay una imagen de Buenos Aires relacionada a lo que fue la Paris de los cuarenta o la Praga de los noventa: cosmopolita, pluricultural, de vanguardia", agrega el visitante teutón, quien además sostiene que "dentro de esta comparación, San Telmo es sin lugar a dudas el barrio mas vanguardista, cuya belleza se basa en la mezcla del estilo colonial, antiguo, con la modernización y el diseño".
La arquitectura del barrio es justamente otro de sus puntos fuertes. La Ciudad de Buenos Aires se comenzó a construir desde lo que hoy es San Telmo hacia afuera. Muestra de esto es que varias de las iglesias más antiguas de la Ciudad se encuentran en el barrio. Así, con calles en las que aun se pueden ver adoquines y casas predominantes de techos altos y ambientes grandes, en los últimos años el paisaje San Telmiano se ha visto renovado con las obras realizadas en el casco histórico y la modernización y remodelación de varias casas. "La tendencia empezó, despacio, en los noventa con la reconversión de departamentos en lofts, y en los últimos tiempos exploto con el auge de los PH. Ahora, se puede decir que es el momento de la hotelería, con la explosión de hostels y hoteles temáticos, como el inminente Axel, dedicado enteramente al publico homosexual", relatan en una de las inmobiliarias del barrio.
Dentro de este estilo antiguo, una de las principales vedettes es la feria de Antigüedades de Plaza Dorrego. Al igual que los bares que la rodean, que también han dolarizado sus tarifas, tanto la feria como los locales de antigüedades de la zona van camino a convertirse en un típico modelo for export de lo argentino, pero totalmente vedados para argentinos.
De hecho; al caminar por las calles del barrio cualquier domingo, se advierte la notoria prevalencia de extranjeros paseando por el barrio. Los pocos nativos que se ven están trabajando: la mayoría, atendiendo negocios y bares, el resto, como los pibes que describíamos al comienzo de la nota, atendiendo billeteras ajenas.
Así es San Telmo. Por un lado, merced de los siempre atentos especuladores inmobiliarios, se ha convertido en el nuevo lugar fashion de la Ciudad, gracias a su combinación de insuperable ubicación geográfica, bien mantenido estilo colonial y cautivante belleza. Por el otro, mientras los antiguos vecinos van siendo empujados del barrio poco a poco, por las estratosférica subas en los alquileres, tratan de disfrutar las ultimas caminatas por un barrio que, intuyen, guardara por muy poco tiempo mas su fisonomía característica.
Historia
En sus inicios, San Telmo fue habitado por las familias más pudientes de Buenos Aires, en épocas en que el Río de la Plata llegaba hasta la actual Paseo Colon y la Plaza Dorrego era un gran estacionamiento de carretas.
Sin embargo, tras la epidemia de fiebre amarilla de 1871 que dejó cerca de 13000 muertos (un número impresionante para esos tiempos), estas familias partieron hacia los barrios del norte de la Ciudad, y así se fue configurando un mapa socioeconómico más acorde al que se ve ahora. El sur, entonces, fue el lugar que eligieron los inmigrantes españoles e italianos que bajaron de los barcos a fines del siglo XIX. Así, con esa mezcla de los patricios originarios e inmigración sudeuropea, fue tomando forma la fisonomía de San Telmo.
Destacados
1. Parque Lezama, Brasil, Defensa, Martín García, Paseo Colon. En sus orígenes era conocido como Quinta de los Ingleses, dado que sus primeros propietarios eran de esa nacionalidad. En 1845 lo adquirió Don Gregorio Lezama y en 1894 lo compro la Municipalidad, dando lugar al parque actual.
2. Bar Británico, Brasil y Defensa Uno de los bares mas tradicionales de Buenos Aires, emblema de la bohemia porteña de los sesenta y setenta. Hace dos años, cuando estuvo a punto de cerrar, cientos de figuras de la cultura se movilizaron para que se mantenga abierto.
3. Plaza Borrego, Bolívar, Carlos Calvo, Defensa, Humberto Primo En sus orígenes llamada Alto de las Carretas, ya que allí funcionaba un gran estacionamiento dedicado a esos vehículos. Hoy alberga la tradicional feria de Antigüedades y es el epicentro turístico del barrio.
4. Bar El Viejo Almacén, Independencia y Balcarce
5. Centro Cultural Torcuato Tasso
6. Facultad de Ingeniería, Paseo Colon 850
7. Mercado de San Telmo, Bolívar, Carlos Calvo, Defensa, Estados Unidos
8. Museo Penitenciario Argentino "Antonio Ballve"
9. Iglesia de Nuestra Señora de Belén, Humberto 1 340
10. Iglesia Ortodoxa Rusa de la Santísima Trinidad, Brasil 315
La mancha del barrio
Entre toda la belleza y posmodernismo del barrio, hay una mancha que lleva al pasado más siniestro de los argentinos. En Cochabamba y Paseo Colón, pleno corazón de San Telmo, funcionó el centro clandestino de dentición conocido como Club Atlético. La construcción de la autopista que cruza el barrio pretendió borrar sus huellas, pero en 2002 comenzaron una serie de trabajos para la recuperación arqueológica del lugar, por el que pasaron cerca de 1500 personas.
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