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Las Farc esperan la revolución en Ecuador.

AP
Restrepo analiza dos escenarios: uno en el que el presidente Rafael Correa "aparece enfrentando a las Farc con los nervios de acero de un domador frente a un tigre". En el otro, se le ve "moverse como un exitoso líder de la revolución". En la foto Jorge Briceño, alias "Mono Jojoy", de las FARC.

Javier Darío Restrepo.
Bogotá, Colombia

En Venezuela es común la idea de que las computadoras de Reyes no resistieron las bombas. Por eso, a pesar de la certificación de interpol, creen que todo es mentira. Lo mismo dicen los ecuatorianos que le creen más a su presidente que a esos discos duros llenos de revelaciones.

Pero lealtades políticas aparte, ¿se puede creer el discurso del mono Jojoy cuando revela que la campaña preelectoral del presidente Correa recibió de los guerrilleros 400.000 dólares?

Por qué no es verdad.

Los que creen que no es verdad y que se trata de una patraña de las autoridades colombianas que filtraron el documento a la prensa, señalan convencidos:

1.- El oportunismo de la revelación. Es un documento con un contenido importante que no debió mantenerse en secreto durante más de un año. ¿Por qué solo se ha venido a conocer tras el escándalo que siguió a la decisión del juez de Sucumbíos que pidió la detención del ex ministro Juan Manuel Santos? ¿Se trata de una represalia, y no tiene más valor que el de una rencorosa respuesta? De ser así, hay razones para pensar que los mismos cálculos que aconsejaron callar esas revelaciones, son los que ahora estimulan su divulgación.

2.- Es un documento que, además, tiene la débil credibilidad de las pruebas que prueban demasiado, porque han sido creadas con ese objetivo. ¿Cómo explicar que una organización que se mueve con el secreto como arma defensiva y ofensiva, de buenas a primeras resulte proclamando a todos los vientos un episodio que pertenece a la reserva táctica de cualquier institución, sobre todo si está en guerra?

3.- Son sospechosas, además, las condiciones de la grabación. El sonido tiene la calidad que logra un micrófono de estudio y la imagen aparece con una iluminación y unos encuadres que no son de selva sino de set de telenovela.

Por qué sí es verdad.

Pero los que creen en la ayuda de las Farc a la campaña de Correa para la presidencia, consideran que la grabación encontrada en los computadores, además de irrefutable, encaja en el talante político del entonces candidato y en las prácticas de las Farc.

A lo largo de su campaña, Correa defendió y difundió los postulados de un socialismo siglo XXI que, al posesionarse como presidente, señaló como el eje de su programa de gobierno.

Las expresiones encontradas en los computadores, revelan el entusiasmo con que en las Farc se seguía su discurso político que, sumado a la necesidad de las Farc de encontrar en Ecuador un territorio amigo, explicarían la generosidad guerrillera para con el candidato hermano.

Y son tan explícitas las menciones que los guerrilleros -incluido el propio Marulanda- hacen de esa ayuda, que el discurso de Jojoy apenas si aparece como una tardía confirmación.

Unos y otros, los que creen en el documento filtrado por el gobierno esta semana, y los que lo rechazan, manejan datos con los que se pueden construir dos escenarios posibles de lo ocurrido.

El escenario del tigre.

En un primer escenario el presidente Correa aparece enfrentando a las Farc con los nervios de acero de un domador frente a un tigre, cuyos antecedentes debió tener en cuenta cuando llegó por primera vez a la presidencia.

En 1998, terminada la guerra entre Ecuador y Perú, los ecuatorianos, habitantes de la zona amazónica de Sucumbíos, comprobaron que sus problemas no habían terminado. La guerrilla colombiana había convertido esa región en un corredor de abastecimiento de alimentos y de tráfico de droga. Esa fue una situación nueva porque en los años 80 y al comienzo de los 90, la presencia de la guerrilla no era motivo de preocupación para las autoridades. Algún poblador recuerda que por la vía secundaria que va de Nueva Loja a Coca, era fácil encontrar sitios que la guerrilla había convertido en refugios de descanso.

Esta situación cambió radicalmente en 1993 cuando 11 militares y policías fueron acribillados en Putumayo, al parecer porque, mal informados, no habían tenido en cuenta los intereses guerrilleros en cultivos de coca que custodiaban a cambio de un impuesto de gramaje. Y la situación dio un vuelco definitivo cuando la región fronteriza recibió el impacto del Plan Colombia, señaló el ex ministro de gobierno Mauricio Gándara.

Para entonces, Lucio Gutiérrez había llegado a la presidencia y, según el testimonio del guerrillero Rodrigo Granda, se pactó entre gobierno y guerrilla un acuerdo de la frontera. Aquella fue una reunión organizada por Nubia Calderón, alias, Esperanza, en Quito. Es la situación que encontró el presidente Correa, agravada por los efectos de las fumigaciones aéreas de Colombia a lo largo de la línea fronteriza.

Según los seguidores del presidente, la prueba de su distancia de la guerrilla la dan los once mil hombres de una Fuerza de tarea conjunta: ejército, marina y fuerza aérea, que se desplazó para proteger la frontera, en donde acometieron tareas de censo de la población, registro de colombianos legales e ilegales y destrucción de bases guerrilleras: 28 en 2006 y 204 en 2008. En este escenario, el presidente utiliza mano dura pero prudente para proteger su territorio de unos vecinos poderosos y peligrosos.

El escenario de la revolución.

En el otro escenario se ve a Correa moverse como un exitoso líder de la revolución. Al comienzo de su segunda presidencia anunció su compromiso con el socialismo del siglo XXI y comenzó a cumplirlo cuando hizo oficial la pertenencia de Ecuador a la Alternativa Bolivariana para los pueblos de América (Alba). Unido a los presidentes de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Paraguay, Correa hace parte de un credo revolucionario que lo acerca hasta identificarse con las Farc. Los correos de Reyes son explícitos.

El 6 de octubre de 2006, Correa solicita hablar con el Secretariado en Quito; él se encargará de la logística; en enero de 2007 llega al campamento de Reyes el coronel del ejército, Jorge Brito, como emisario del presidente para fortalecer un acuerdo binacional; "el ministro de Finanzas también quiere visitarnos", anota Reyes el 28 de enero de 2008, para oficializar relaciones, para ofrecer su ayuda en un reconocimiento del status de beligerancia para las Farc, para establecer formas de comunicación y para pedir que las Farc dicten un curso de 30 días a compañeros, de organización de masas, y rudimentos políticos y militares.

Nada de esto es fortuito. Obraban con la misma convicción apasionada con que se creó la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB) en el Caguán en 2001 para unir a todos los revolucionarios de América Latina en una sola y poderosa fuerza militar y política. Con ese ideal en mente partió de Quito el 19 de julio de 2003 la caravana Campaña Admirable, que llegó a Caracas el 6 de agosto con 2000 delegados de América Latina y de Europa, que plantearon el estatus de grupo beligerante para las Farc. Dos días antes de la muerte de Reyes, se había reunido en Quito un nuevo congreso de la CCB.

En este escenario de una revolución que recorre los países de América Latina, es apenas lógico que un candidato que proclamó el socialismo como bandera, reciba toda la ayuda posible de un grupo guerrillero que hace 45 años espera hacer la revolución.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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