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El Biatlón se incluyó como deporte de demostración en los Juegos de Chamonix en 1924, con apariciones en 1928, 1936 y 1948. La naturaleza del deporte junto a las reacciones por la II Guerra Mundial lo apartaron del calendario olímpico durante doce años.
En 1949 el COI aceptó una propuesta sueca para incluir la combinación de esquí y tiro en una competición individual abierta tanto a civiles como militares. El Biatlón moderno tiene su origen en en Escandinavia y Rusia donde las características climáticas hacen que los soldados tengan que saber esquiar tan bien como disparar.
Los biatletas esquian con el rifle a la espalda usando la técnica libre y deben detenerse en unos puntos concretos para disparar a unos blancos, alternativamente de pie y tumbados. Cada error en el tiro penaliza al esquiador, bien con tiempo, bien con una vuelta adicional al circuito.